Ellen Page en Hard Candy
domingo 1 de noviembre de 2009
Halloween
Ellen Page en Hard Candy
sábado 19 de septiembre de 2009
Verano Fresán
jueves 26 de marzo de 2009
Breve apunte sobre Lost

miércoles 18 de marzo de 2009
La Mala Educación
La Mala Educación, una de las últimas películas que conforman esta última etapa cinematográfica de Almodóvar donde se está revelando, cada vez a más, como un autor con un juego narrativo cada vez más inteligente bajo el que residen historias de fuertes pasiones. Almodóvar vuelve a construir un intrincado labertino lleno de espejos que revelan, precisamente, una trágica historia de amor obsesivo y terribles secretos.
viernes 9 de enero de 2009
Platillos Volantes

En la fundacional ‘Ultimatum a la tierra (Robert Wise, 1951)’ el extraterrestre, Klaatu, comunicaba a dos humildes humanos la necesidad de reunir a todas las naciones de la tierra y establecer un acuerdo vital entre ellas como condición para la supervivencia de la tierra. La atrevida película de Wise tenía un mensaje pacifista y la crítica a un gobierno cada vez más escéptico e interesado por su capacidad de destrucción.
En Platillos Volantes (Óscar Aibar, 2003) hay dos guiños especialmente claros al film de Wise: El primero es la idea de la necesidad de unir todas las naciones del mundo, la segunda es, directamente, un guiño explícito que se convierte en un supuesto mensaje extraterrestre a los dos humanos protagonistas de la narración. Hasta ahí, puede parecer una revisión intimista, divertida y vacía de extraterrestre de ‘Ultimatum a la tierra’ pero que, precisamente, es diametralmente opuesta: En ‘Platillos Volantes’ ocurre algo similar a lo que diría Jordi Costa acerca del corto Domingo (Nacho Vigalondo, 2005) pero al revés, o incluso más radical,” ese desplazamiento del objetivo de lo prodigioso a lo trivial, de lo cósmico a lo privado”. En el film de Aibar se mantiene siempre cercano a lo privado pero tratando de llegar a lo cósmico, sin mostrar nunca lo cósmico. La búsqueda de Lo cósmico como evasión, como aventura para evadirse de una realidad gris y pesada.
Si ‘Ultimatum a la tierra’ tenía, como decíamos, una crítica a un gobierno destructivo, Platillos Volantes contiene un correlato de una España en sus últimos años de opresión franquista, todavía con muchos dogmas que abandonar y, también, con Estados Unidos en un momento especialmente bullicioso. La película se revela como una curiosa y divertida cinta de ciencia ficción sobre extraterrestres sin extraterrestres, donde los ilusos protagonistas parten de una monótona cotidianeidad hacia una esperanza galáctica donde encontrar la verdadera purificación.
jueves 11 de diciembre de 2008
Pineapple Express

En Superbad, Seth Rogen y Evan Goldberg se encargaban de construir una comedia adolescente desde la épica que es comprar alcohol siendo menor de edad. Toda la trama giraba en torno a ello, los problemas que se generaban durante una tarde/noche, uno tras otro, hasta el final. La historia se convertía en una buddy movie, y encontrábamos dos bandos paralelos: La los dos mejores amigos, y la de el colega y los policías que complementaba a la otra con mayores dosis de locura. Bajo todo ello, se encuentra una verdadera comedia acerca de la amistad pero, al fin y al cabo, también sobre la necesidad de ser aceptados por los demás.
Pineapple Express repite equipo de guionistas, entre otras cosas, pero, sobre todo, repite el mismo esquema de Superbad. La narración vuelve a girar sobre un determinado suceso que provoca una serie de acciones cómicas pero, si en Superbad era culpa de todo lo que conlleva ser adolescente en Pineapple Express es la inmadurez, el miedo a enfrentarse a los problemas de cara. El temor a abandonar la marihuana; el temor a perder la felicidad.
Pero centrémonos realmente en lo que hace que Pineapple Express se sitúe a otro lado de los habituales productos de la factoría Apatow, y que, de paso, se confirme como una comedia excelente: Ese slapstick ejecutado por una perfecta pareja de fumados que se dilata hasta límites insospechables, y cada golpe siempre es más seco y brusco que el anterior. Mención aparte es la construcción de un trío protagonista que explota todas sus virtudes como cómicos.
Definitivamente, el film de David Gordon Green no es, ni mucho menos, perfecto. Su final se dilata hasta perder ritmo y furia. Algo que la película ya sufre en esos tiempos muertos en los que los efectos de la marihuana parecen relajarse y que no termina de saber hacia dónde ir.
viernes 21 de noviembre de 2008
Quantum Of Solace

Enfrentarse a la nueva película de la saga Bond es extraño. La conclusión final que este bloguero saca no es definitiva, hay elementos contradictorios dentro del nuevo Bond. Detalles excelentes y otros mucho menos excelentes que les explico adelante.
La película de Foster empieza justo donde lo dejó Royale, con Mr White atrapado por Bond. Bien, el film comienza de un modo tan Bourniano que asusta: Parece querer explotar lo que en ‘El Ultimátum de Bourne’ funcionó tanto, pero en el final de ese mismo clímax se distancia de Bourne para llegar a una escena de inverisimilitud Bondiana.
Es extraño atenernos sobre ella sin contar con su precedente: Casino Royale. Foster parte de un material muy bien definido y le da una continuidad a la saga coherente: Bond convertido en un vengador trágico, pero sin perder su sentido del humor, que se encuentra en un punto especialmente bullicioso y colérico, apoyado, y también enfrentado, por los mismos personajes que aparecieron en Royale pero con un fondo más desolador. Es de ahí de donde Foster capta muy bien la esencia de Royale y, además, introduce un elemento interesantísimo y a explotar: La creación de Quantum, una especie de S.P.E.C.T.R.A moderna que ha sido presentada de una forma exquisita, precisamente, en la mejor escena del film con diferencia que podría definir perfectamente el espíritu de la renovada saga. El cara a cara entre un héroe rabioso y sardónico con sus mayores enemigos. Unos enemigos, y atención a la idea apuntada por la película, más fuertes todavía por el apoyo de superpotencias internacionales.
El error de Quantum of Solace es decaer en una especie de sentimentalismo con Bond. Introduce una trama de totalitaristas bolivianos para explicarnos cómo funciona la organización Quantum, mientras, literal, hay imágenes de bolivianos pobres y sin agua que parecen apuntar a Bond como su redentor. Sí, Bond como agente oficial de UNICEF. Foster confunde al héroe, al mito. Su clímax final es mediocre: Frío y soso. Pero su epílogo es aún peor, apareciendo una nueva incoherencia en la definida personalidad Bondiana, como intentando justificar al personaje.
En definitiva, parece que nos encontramos con un film de transición. Donde se parte de una emocionante presentación de una superorganización que podrá dar un juego muy alto a Bond, y se resuelve los cabos sueltos que se dejaron conscientemente en la primera. Quantum of Solace es la película para el fan de Royale, pero también una secuela extravagante que va precisando una saga muy atractiva.
No, este fotograma no aparece en la película.Pero podría haberlo hecho perfectamente, oiga.
